Una mirada a las tendencias de cirugía estética de los partidarios de Trump
Análisis de las tendencias de cirugía estética de los partidarios de Trump.
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Tendencia de cirugía estética está de moda entre los partidarios de Trump
Una nueva tendencia estética es noticia en Estados Unidos: el "Mar-A-Lago Face”, un estándar de belleza inspirado en el entorno de Donald Trump y su lujosa residencia en Florida. Tez ultra bronceada, pómulos elevados, piel alisada y labios voluminosos, esta estética hiperestandarizada parece seducir cada vez a más figuras del campo republicano.
Una mirada distintiva en el círculo de Trump
Según explica la mediática Marianne y al igual que las paredes doradas de Mar-a-Lago, la famosa residencia de Donald Trump situada en Palm Beach (Florida), esta tendencia se basa en una apa-riencia "lujosa y artificial”, a menudo obtenida a través de inyecciones de botox, rellenos y otros procedimientos quirúrgicos. La prensa estadounidense ha destacado la estandarización de los rostros en el entorno del expresidente, donde encontramos a muchos personajes públicos con físicos transformados. Entre los seguidores de esta nueva “imagen de marca”:
Veamos algunos ejemplos:
Lara Trump, esposa de Eric Trump, quien ahora luce una mirada ultra tersa, labios más carnosos y una tez cada vez más bronceada, alimentando así su cuenta de Instagram con cuidadas fotografías.
Kimberly Guilfoyle, ex presentadora de Fox News y ex pareja de Donald Trump Jr., cu-ya transformación física también ha atraído la atención de los medios.
Kristi Noem, ex gobernadora de Dakota del Sur, otra figura popular en el campo repu-blicano, que muestra una apariencia tersa y congelada que encaja perfectamente en es-ta tendencia.
Y este fenómeno no se limita a las mujeres: incluso algunos hombres de la esfera trumpista, co-mo Matt Gaetz, ex congresista de Florida, parecen haber sucumbido al llamado del bisturí.
¿Un nuevo criterio de gravitación en la administración Trump?
Más allá del aspecto estético, algunos observadores señalan que esta transformación física po-dría jugar un papel en el ascenso político de ciertas figuras cercanas a Donald Trump. Como si adoptar la “cara de Mar-A-Lago” fuera una forma de integrarse al círculo íntimo del expresidente. Esta moda plantea preguntas: ¿esta estética se está convirtiendo en un activo en el clan republi-cano, del mismo modo que la ideología política? De todas formas, esta polémica tendencia sigue dando que hablar, tanto por su aspecto estético como por lo que refleja de la imagen que Donald Trump y su séquito quieren encarnar. Una visión de la belleza que, como "Make America Great Again", parece querer imponer sus propios códigos.
